Mis Escritos

Mis escritos

son gratutitos

copia y pega

y ya está.

Los derechos de autor son demasiado caros

son la excusa del depredador

para hacer dinero fácil

a costa del escritor.

Por eso prefiero confiar

en que se reconocerá mi autoría.

Por eso, yo regalo mi trabajo

siempre que reconozcan mi autoría...

Copia y pega y es todo tuyo,

con mi nombre en el final.

Gracias

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miércoles, 21 de marzo de 2012

Baño de Luz

Soy hombre de profundidades
buceador
submarinista
amo los abismos
las oscuridades
y la nada

Me muevo entre las sombras
bañándolas de luz

martes, 28 de junio de 2011

Vampiresa


Sus garras de tigresa, sus ojos de coral;
cenizas en su lengua sin nada de moral,
colmillos de vampiro y la marca del infierno
en cada su palabra y en cada gesto tierno.

Mujer más voluptuosa jamás encontrarás;
espinas de una rosa, se abraza a Satanás.
Le hierve hasta el cabello, le bulle hasta la piel
sus besos son destellos de sangre y no de miel.

Caricia deliciosa, su aliento encantador
te lanza en una fosa de llamas y fervor;
se mueve contorneando su cuerpo apasionado
y luego estás reptando, tu honor ha sido hurtado.

Arcanos de lamentos sellaron su desquite;
sus llantos y tormentos llamaron al convite…
Se entrega vaporosa y amable y tan servil
y  hechiza…poderosa mirada de reptil.

Tal vez si doy mi vida, ¿podría salvarle el alma?
Tal vez no esté perdida, quizás la breve calma
de un toque de cuidado y de un sincero amor
devuélvanle el dorado conjuro del candor.

Si disolviera su odio, si apago su dolor:
¿Devolvería las risas? ¿ Destronaría el rencor?
¿Podría una sonrisa llenarla de alegría;
salvarla del averno, librarla de su orgía?

Imagen tomada de Google Imágenes

sábado, 16 de octubre de 2010

Noche Oscura

Las balas atraviesan mis invisibilidades
con la facilidad de un pica-hielo hundido en gelatina
¿cómo es que me pueden ver los fusiles del destiempo?
Mi camuflaje inútil y obsoleto me delata y me revela
a los ojos desorbitados que me observan sin clemencia:
son tus ojos de lumbre y de quimera
que alzan vuelo sin mis alas
y se alejan a otros cielos
sin más cuerpo que el etéreo devenir de mis silencios
sin más alma que una noche invencible y tan oscura;
tan oscura como el cura y su sotana
tan oscura como un ninja sin un sólo shuriken
tan oscura como un rostro sin su rostro
tan oscura como mi última esperanza
sacrificada por la historia
a los dioses de una guerra ya perdida
en un campo de batalla sin un rezo y sin aliados
tan oscura que es bondad la guillotina
tan oscura...tan...osc...

Autopsia es este Amor

Autopsia es este amor que me naufraga hasta el abismo
sentado sobre un barco de irreales fantasías
y siento no son mías
las claras alegrías
de un cuento fabulista
que se hunde en un si mismo

Autopsia de reojo le hago a la agonía
tratando que el olvido no cuente mis aristas
ni sufra por mis cuitas
ni vaya a escabullirse
huyendo del dolor que tejen las orillas
del agua de tu cielo, de nubes de tus mares
de hartas lejanías curtidas de deidades
sembradas de cizaña, tendidas en los pozos
en que huyen mis reflejos siguiéndote los pasos

Autopsia dividida
me hace hoy la vida:
te siguen mis silencios
del todo desahuciados
y mueren mis deseos
de llanto acongojado;
cercados por las fuentes de besos que se han ido
detrás de los recuerdos de un tiempo ya dormido...

martes, 5 de octubre de 2010

Dolor

Dolor aglutinado angustiado inhibido afligido y contrito
dolor clausurado en las cuevas entre estalactitas y estalagmitas
y bóvedas que descienden lentamente sobre las cabezas calvas
Dolor forajido abollado silenciado por lágrimas ausentes
y nudos de sogas y sogas de llanto en gargantas obstruidas por palabras mudas.

Dolor de ballena y de aceite de ballena y de pescador y de cardumen
dolor de venado y de cazador y de presa y de lobo y de oveja y de rebaño
dolor de cuernos invisibles pero abrumadores
Dolor furibundo iracundo nervioso rabioso
dolor de sangre que tiñe con tinta rosácea
los gritos de venganza de las páginas de la historia

Dolor agónico silenciado abnegado ahogado defraudado
dolor de viudas y de huérfanos sin memoria ni mañana ni deseos ni esperanzas
dolor de hormiga cargando el mundo a cuestas sin apoyo y sin ayuda
Dolor vehemente, arraigado, atroz, cadavérico y maloliente
Etéreo aroma  sanguinolento de pesadillas en plena vigilia:
Despiertan nuevamente los hórridos monstruos las calaveras los sarcófagos
los ataúdes los féretros las tumbas  las lápidas de las tumbas y sus siniestros epitafios
y todo se conjuga en un dolor tan sereno y tan cruel y tan divertido y tan funesto
como es el dolor que camina sobre el filo de una hojilla,
sobre el borde de una espada
un dolor de espinas que se crecen y se crecen…
hasta mutar en asesinas dagas

jueves, 26 de agosto de 2010

No le temo a la impaciencia de sentirme derruido


No le tengo miedo al negror de la muerte
ni a la frialdad de una lápida marmórea
ni a la certeza de terminar siendo la cena
de gusanos, larvas y raíces.
No le temo a las soledades infinitas del ocaso
ni a las tinieblas ininterrumpidas
de las calles nocturnas
ni al aullido de los lobos
ni al maullar de los gatos
ni al silencio de las aves
despobladas de sus cielos
ni al murmullo de las fuentes
en ausencia de turistas.

No le temo a las quimeras
ni a los ensueños mendigantes
ni a las puertas oxidadas
ni a la furia del averno.
No le temo al porvenir
ni al pasado ni al presente
ni a ese tiempo persistente
que acaricia incertidumbres
enredado en aspavientos.

No le temo a los infiernos
de la guerra y del espanto
ni a la paz de los sepulcros
ni al recuerdo inverosímil
de personas taciturnas
ni a la ausencia de recuerdos
en memorias más que ajenas
ni a la amnesia ni al desastre
ni al mareo ni al desquite.
No le temo a las bandadas
de bandidos bandoleros
ni a la ignorancia ni a su violencia delincuente
ni a los cerros ni a los llanos
ni a la hondonada indiferente y agresiva
ni al embate destructivo de las hordas asesinas

Ya no le temo a la carestía
ni a la falta de rocío en los ramales
ni al exceso de rocío en la mejillas
ni a los vientos ni a las turbas
ni a los mares ni a sus olas
embistiendo las orillas con su furia de titanes.
No le temo ya a la vida
ni a sus modas ni a sus ansias
ni a sus dioses ni a sus vallas
ni al suplicio consumista
subyugante en las aceras.

Le temo sí; y mucho,
a la Nada
Le temo sí, aún más,
al desvanecer de la conciencia
sin registros de presencia…
a la propia inexistencia.

Voy Volcando


Voy volcando despertares sin preaviso ni protesta,
sin paciencia ni alegría, sin más paz que mi fealdad;
ya los sueños no son más que un ayer desvanecido;
ya no creo en avatares, ni en promesas ni en silencios
sólo creo en lo que veo
y lo que veo no es real...


Voy cayendo en picada sin saber de dónde vengo,
sin saber si lo que soy es tan sólo un sueño extraño,
o es apenas el botín de un pirata del pasado,
o es que acaso el bucanero es aliento del futuro
un futuro que se ahoga al volcarse hacia el presente,
un futuro apaciguado
lacerado y oprimido,
un futuro silencioso, casi mudo, derruido
en contraste tan confuso que semeja al caos fractal.


Voy volcando pesadillas para goce de este mundo
donde todo lo premiado es premiado por maldad,
y los héroes son caudillos que desmiembran o verdugos
que ejecutan sus sentencias sin cuartel y sin piedad.


Voy besando mis recuerdos sin saber si es que son míos
o prestados o comprados o tomados al azar.
Voy bebiendo de la vida lo poquito que me otorga
y sediento voy llorando lo que nunca quise dar.


Y no queda más remedio que seguir la misma senda
y cargando con el cuerpo que me sirve de prisión
ir pagando los pecados que son míos y no son.

sábado, 14 de junio de 2008

Esos grotescos perros descarnados

Esos grotescos perros descarnados;
dóberman de músculos palpitantes
y baba espesa escurrida de sus hocicos,
sedientos de sangre y carroña y sangre
deambulan por las calles de esta Catia
neblinosa, húmeda, humedecida por el llanto
de las madres de delirantes espantapájaros
sumidos en su trágica agonía.


Estos grotescos perros descarnados
lamiéndose en silencio sus heridas
emboscan impávidos al incauto.
Famélicos deseos les desairan;
los arrastran a sus hórridas condenas
y se esconden en morbosas madrigueras
esculpiendo telarañas de concreto
sobre el asfalto y el cemento de una hoguera.


Estos grotescos perros asesinos
son pasiones conflictivas,
emociones encontradas,
son delirios descosidos
y son sueños desastrados...


Los grotescos, famélicos perros del destino...

miércoles, 11 de junio de 2008

Teatro

Telón arriba:

Frugal
sensual
la bella Pandora
aun busca su caja
de fino cristal

Abajo telón.

Telón arriba:

Dintel
Luzbel
sale del vergel
luego se humaniza
para su desgracia

Abajo telón.

Telón arriba:

Añil
febril
las lunas de Abril
llorando sus ríos
sobre sembradíos.

Abajo telón.

Telón arriba:

Control
farol
la pálida luz
hospeda polillas
que marcan las millas.

Abajo telón.

Telón arriba:

Cool
azul
vestida de tul
transluces tus dones
que quiero me abones.

Abajo telón.

Señores adiós
Murió la función…





sábado, 7 de junio de 2008

Soneto gótico naturista

Blasono la bondad del tiburón
que se come tan sólo a los tarados,
a los débiles, álgidos, varados,
y a aquellos que les falla el corazón.


Esgrimo la ternura del león
que asesina cachorros mal amados
por sus padres que están mejor dotados
y abusan de su altiva condición.


Yo decido perderme en la penumbra
como el búho que asecha los roedores
como el lobo que ataca las ovejas.


Y la sangre me excita cuando alumbra
los sedientos deseos predadores
que obsesionan mis ansias más perplejas.

Cualquierización.

Cualquierización
de mis versos ayunados de recuerdos,
fagocitados por el tragicómico olvido
en medio de líneas y rayas
y pinceladas clandestinas;
debajo de libros y compendios
y enciclopedias y polvo y telarañas.


Cualquierización
de mis alientos anicotinados,
alquitranizados hasta el mismísimo hastío,
recubierto de manías suicidas
y alegorías fúnebres que ya no aterrorizan
ni tan siquiera a los niños en pañales.


Pero:
cuando la luna se llena

mi suerte cambia
y mi cualquierización
se transforma, se incorpora, se posesiona
de licaones, hienas y vampiros;
y es entonces cuando soy originalmente aterrador
tan tenebroso que hasta los fantasmas me temen
aunque ya estén muertos.

jueves, 10 de enero de 2008

La loca citadina (soneto caudato monorrimio)

Lasa, lastimada, lastimera y lastimosa
andas por el mundo como sombra de una diosa,
vives en las urbes natural y melindrosa
con la cruenta carga de una muerte dolorosa.

Sufres de recuerdos que remembran una cosa;
un error humano que te hiciera muy famosa,
ese asesinato por defensa ignominiosa
de una violación, de una afrenta deshonrosa.

Ya no está tu padre, quién hiciérate su esposa
ante la lascivia de pasión indecorosa;
ya no está ese cerdo ni la daga esa filosa
con qué lo degollaras…en esa noche umbrosa.
Tan sólo quedas tú; desnuda y peligrosa,
vagando por las calles vacilante y muy nerviosa.

Tan sólo la demencia te ha hecho tenebrosa,
con la belleza extraña que te luce más hermosa.

miércoles, 9 de enero de 2008

Afuera

Afuera, a la intemperie
los sueños desgarrados
se retuercen moribundos
sin consuelo ni ilusiones.


Dejemos toda ilusión tras las puertas,
adentro, en este cuarto
tú y yo, tan reales, tan creíbles
tan multi-dimensionales
desde el alba hasta el olvido.

Dejemos la ilusión tras la puerta,
adentro, en nuestros ojos,
la censura ya no existe
ha sido degollada por el hacha de reencuentros,
ha sido desintegrada por las luces pasionales
de un incendio de emociones.
Las tristezas de tus ojos,
cicatrices de desplantes e ironías y silencios
son dos grandes fogaradas,
son ardientes llamaradas
que incineran esos vientos
forjados con dolor,
las tristezas de tus ojos
son umbrales al amor
son umbrales, son portales
a la ausencia y al amor.

Ah rencor malvado

Ah rencor malvado
que ahogas a mi princesa
con pericia y con destreza
en un lagrimal salado.

Ah rencor cargado
de culpa y vergüenza tiesa.
De los pies a la cabeza
degüellas todo lo amado.

Ah rencor olvidado
que regresas nuevamente
con tu astucia inclemente
a dañar lo desahuciado.


Juguete de cieno

Soy esclavo de tu sombra,
soy paje de tu encanto,
la verdad es que no sé
porqué te quiero tanto.

y mi aliento te busca
bajo el sol de un invierno
que no deja de amarte,
que persigue tu cuerpo
y mi hálito te agravia
con los ojos de un muerto,
un cadáver sin tiempo,
sin dolores ni sueños,
sin tu aroma soy nada
más que olvido y silencio,
sin tu amable sonrisa
soy juguete de cieno

Confesiones.

Señor mío, soy afásico
y quisiera ser trifásico;
pero en nada ayudan las neuronas
cuando se alborotan las hormonas
y mi sangre sube hasta la frente.

Señor mío, me desmiente
y yo quedo como autista
e interior malabarista.
Caigo en honda catalepsia
adornada por dispepsia
de mentiras e ideales
todos sobrenaturales.

Señor mío, son banales
sus alardes de consciencia;
ese ataque de impaciencia
es clamor de diatomea
y aunque usted nada me crea;
le aseguro que es lo mismo
la alta cima que el abismo
cuando tiembla un fuerte sismo.

martes, 8 de enero de 2008

Paseos de zombis en luna llena

Paseo de zombis en luna llena
rondando esteros de fiel capricho,
no quedan fieras en la alacena
tan sólo sangre y algunos bichos.

Paseo de tumbas en la avenida
colmando llantos, rindiendo gritos,
la vida es muerte, la muerte es vida
los astros arden muy circunscriptos.

Y si un vampiro contara un cuento
y si una momia pintara un lienzo
¿cuánto silencio transporta el viento?
¿cuánto dolor? , dolor de incienso.

Paseo de cuitas en noche oscura
¡cuántos agravios, cuánta locura...!


Perro y "no perro" soy.

Perro y "no perro" soy
pues mi amor emancipado
es un tanto libertino
y otro tanto consagrado.


Perro y "no perro" soy
porque estando enamorado,
te deseo con tal furia
que me siento acorralado.


Mis aullidos por tu cuerpo
son clamores desde el alma
y sólo un orgasmo bendito
puede darnos paz y calma.


Y luego empezar otra vez
en este carrusel en flor
regalado por tu tez
y por el más profundo amor.


Soy perro y soy "no perro"
vestido de luz y sombra,
a mis ansias yo me aferro
descubriéndote: pasión.


¿Y viste?, que si desvistes
ésta, mi andrajosa piel,
te deslumbrará mi brillo
y te amargará mi hiel.


Cal y arena, sal y azúcar
están en mí como viga
y como a la fresa amargosa
no falta quien me persiga.


Pero te quiero solo a ti
por tu inocencia atrevida.
Por tu bondad y tu gracia
presto daría la vida.


Soy perro y soy "no perro"
en mi vivir cotidiano;
puedes nutrir mi soledad
y puedes darme tu mano...


Seremos seres humanos
en busca de lo divino
que se oculta en lo mundano.

¡Tendremos el mismo sino...
...si me extiendes tu mano!

Reflexiones.

Gárgolas serpenteando en la obscuridad
de una tétrica noche,
son ideas mezquinas,
son llamaradas, corrientazos, explosiones
fatuas e invisibles.

"Ojos de serpiente,

alas de murciélago,
una pizca de muérdago,
un gramo de emoliente"

¿Qué es esto?, ¿qué pasa por mi mente?

¿Hechicería en el siglo veintiuno?
¿Santero yo, de la brujería tribuno?
Ninguno, y digo en serio, ninguno
podría adivinar lo retorcido de mis pensamientos;
en el altar de las neuronas,
con sólo mirarme al rostro.

Me arrostro

a mí mismo...

¡Qué vergüenza, qué pena!

¡Qué pesada es esta cadena!
¡Qué angustiosa condena!

¿Seré malo?, ¿seré bueno?, ¿o tal vez regular?,

pero...

¡Qué es la maldad sino la ausencia de bondad!

Y si la bondad es ausencia de maldad...
ya parezco diccionario:
definiendo conceptos con el uso de antónimos,
sinónimos, homónimos y parónimos,
que nada explican
y no llevan a ninguna otra parte
excepto al círculo vicioso de la ignorancia.

Me bebo la vida de una botella de rancia soda;

me resisto, me desgasto, me entrego finalmente

Es siempre lomismo:

la enfermedad del lomo.
¡Ah!; ¡he ahí el porqué del dolor de espalda!
¡Porque tengo lomismo!...

Lo mismo de siempre:

Nada.

Sentimientos malditos.

Licántropo me siento,
sediento
de sangre marchita.

Me invita
a evadir mi suerte;
en busca de la muerte,
el claustro inevitable,
sombrío y deleznable,
de laberintos oscuros,
cuyos mohosos muros
plagados de gusanos
excitan inhumanos
deseos de venganza.

Se anuncia nueva alianza
entre insectos y serpientes;
parece que las mentes
de un mundo libertino
avanzan hacia un sino
oscuro y tenebroso.

Yo zombi horroroso,
yo muerto maloliente,
yo brujo impertinente,
me abrazo al vampirismo
víctima de un sismo
de emociones confrontadas.

Alienadas
están las esperanzas
de inútiles andanzas
en medio de la luz.

Tan sólo resta el pus
de heridas siempre fieles;
entre pócimas o hieles,
a consolar mi oscura alma
envuelta en una salma
eterna....interminable.

Sueños de cantimplora.

Soñando que soñaba que estaba soñando
sueños de cantimplora;
en un derroche de oscuridad patética,
me encontré con un ser intangible,
irreconocible, inexplicable, infranqueable.

Era...
parecía un refrigerador con brazos de atleta
y manos de periodista
y pies de portero.
Semejaba a un artista con complejo de astronauta
y pedigrí callejero.

Parecía un arenoso desierto con manguera de bombero
y ruedas de camión
y bocina de camionero.
Semejaba a un oscuro callejón lleno de ratas, gusanos, pulgas,
polillas y agujeros.

Parecía un ecuóreo rey con corona de sardinas
y aliento de tiburón
y bostezo de ballena.
Semejaba a una inmensa muralla andante,
deambulante y agresiva.

A ratos,
solo a ratos, parecía un escritor poeta
con plumas de gaviota y cardenal
y palabras de alpiste.
Semejaba a un gigantesco pavo real
blasonando su abanico.

Desperté cuando exigiste que me mirara al espejo,
pues me enfrenté conmigo mismo...
Era yo ese ser irremediable
de mi sediento sueño
de cantimplora.

Te odio, te amo

En el sabor inconcluso de la arepa
descansas tus sueños cual relleno;
tienes un dolor que sabe a mermelada,
que huele a canela, a jazmín, a romero,
tienes un olor de natural perfume
que duele como llaga, como espina,
como daga que asesina
al sentimiento...
y enaltece al pensamiento.

Tu rostro marino enmarcado por caracoles
rojizos y anaranjados,
con su sonido azul de auroras y de ocasos
me busca en la nostalgia clandestina,
tendiéndome emboscadas
y como nuez moscada
condimento tus silencios neuróticos
con miradas de orégano y de afanes rencorosos...

¿Que si te odio?
¿Que si te amo?:
Tal como el viento

que a veces es brisa
y otras veces huracán...

Tu adorado tormento.

Miríadas de latigazos y flagelaciones,
hachazos, espadazos, fusilaciones
y apocalípticos anuncios de profetas,
atraviesan mi mente como saetas
envenenadas con odios, rencores, resentimientos,
iras, reveses y encontrados sentimientos.

Las ganas de arrasar con todo
se revuelcan como cerdos en lodo
empoderándose de mis ansias subliminales…

Porque en el circo romano;
donde yo soy la bestia
tú eres el cristiano.

Porque en la revolución francesa;
yo soy la guillotina
y tú eres la duquesa.

Por eso ten la certeza;
no te quepa ya duda
ni siquiera un momento:
yo soy el que tú llamas
tu adorado tormento.

Un orbe salitroso.(liras)

Un orbe salitroso
ruge en lontananza, desesperado;
el viento armonioso
se vuelve más osado
y cubre con su manto mi pecado.

Un torbellino ansioso
descubre limpiamente su costado
en cierzo muy furioso
de toque almidonado
con máculas de frío aderezado.

Sobre las olas crasas
el colmo ya borbota acomplejado.
Alocuciones rasas
de sueño acorralado
cincélense sobre el acantilado

y roen ya las grasas
ilusiones, con arso y sosegado
golpe de grandes masas
de viento alborotado,
en aire que se muestra despiadado.

Embestirán pleamares
al pez que emerge a superficie diestro
del fondo de los mares,
trocándolo en siniestro
abuso desigual por vía del estro.

Embestirán las aguas
al son que de tu cuerpo me acompasa
rasgando en tus enaguas
sus notas de ola y masa
como ondulante plasma que se atrasa.

Atícense las fraguas
con sal, espuma, ola, llanto y gasa:
si pierdo mi paraguas
que siempre sea en tu casa
donde lo hallaré presto si algo pasa.

Embestirá con ruido
un viento portentoso huracanado
al mar, que derruido
se pica destrozado
y agita su poder amordazado.



Volviose corroído
el piélago que llora, disfrazado
de lodo enmohecido,
de aliento exhumado
que eleva hacia el cielo su pasado.

¿Embestirá el silencio
al cuerpo desprendido y desmadrado
después del nuevo ascenso
de un sueño defraudado?:
el sueño de otro llanto desahuciado.

Un orbe salitroso
aparece sobre un acantilado
salobre y polvoroso,
desierto, consumado
por furias del presente y del pasado.

Es el amedrentado
silencio ineficaz y tembloroso
que ha sido destronado
por parto estrepitoso
creado por un orbe algo escabroso.

Es tormenta mundana
la que desatan molestos los mares,
será ayer el mañana
y los vientos polares
serán tibios y de parcos cantares ...

serán brisas serenas...
acariciando arenas.

Yo, el ambiguo.

Yo, el solitario sin fronteras,
discípulo de Esopo
y Tío Tigre y Tío Conejo,
cordero al matadero de infancias agresivas
talladas por el bisturí quirúrgico,
perpetuadas en memorias consistentes.

Yo, el nunca huérfano,
el jamás hambreado,
el indisciplinado, desobediente, malhumorado,
el solitario,
el renegado,
ovejo negro teñido de negro por críticas y culpas y resentimientos.
Yo el avezado, odioso, odiado, malquerido, receloso, rencoroso, reprobado,
mutilado y desprendido por amniocéntesis,
fetalmente elucubrado:
soy yo mismo;
soy mi sombra de purgatorio vagando en el desierto,
enfrentada a paladines injustos,
amordazada por pilares de verdades absolutas,
desandando los relojes de la historia personal que me condena,
agrietando el oleaje de las ramas verdiazules
que cantaran las añejas canciones de ciudad.

Yo, el gris
de polvo,
con plomo circulando por mis venas clandestinas
y vigor de aceituna y margarina
y tormento de frutales dominados por la noche,
inspirados por el miedo al relámpago y al trueno.

Yo, el silente,
el paciente que todo lo tolera;
en danza macabra hacia el hechizo masoquista
bajo mangos poderosos de risueño amarillismo.

Yo, el intransigente,
enredado impíamente en hogueras peligrosas,
en el baile de fogatas nocturnas y brumosas
de marcada brujería intemporal.

Yo, el mágico,
el sublime, el milagroso, el santo, el ángel caído a los infiernos de esta tierra
azufrada y pestilente;
en medio de tanta gente
que; como yo,
suspira ante el futuro
clavada a las cruces del pasado.

Paren el mundo, quiero bajarme.

Habría querido bajarme del mundo
como si éste fuera un autobús;
pero este planeta no tiene parada
establecida.

En esta acera de la vida
podría descansar sobre una nube,
podría saltar a lo imprevisto
o soplar una magnolia
para esparcir su esencia.

La dependencia
hostiga cual jején avaro;
hambriento y deseoso
de mi sangre escurridiza,
cada vez que en mí aterriza.
Bajo al andén de la estación
y me quedo en silencio a mirar el túnel:
oscuro, profundo, inviolable.

En este lugar deleznable,
los trenes abarrotados
parecen inmensos gusanos,
vomitando humanos,
tragándose humanos,
cada vez que detienen
sus enormes vagones lerdos.

El ron no apaga los recuerdos
como si fueran bombillos
incandescentes,
calientes,
cegadores
e inhumanos.
El anís sí que enciende el motor
de mi idiotez.

¿Ves?
a veces quisiera ser actor
pornográfico,
para que alguien me pague por gozar
en lugar de trabajar
en esta esclavitud mal remunerada;
tan sólo a veces,
sólo a veces...

Alguien detenga el mundo
¡quiero bajarme!

Paren el mundo, quiero bajarme.

Habría querido bajarme del mundo
como si éste fuera un autobús;
pero este planeta no tiene parada
establecida.

En esta acera de la vida
podría descansar sobre una nube,
podría saltar a lo imprevisto
o soplar una magnolia
para esparcir su esencia.

La dependencia
hostiga cual jején avaro;
hambriento y deseoso
de mi sangre escurridiza,
cada vez que en mí aterriza.
Bajo al andén de la estación
y me quedo en silencio a mirar el túnel:
oscuro, profundo, inviolable.

En este lugar deleznable,
los trenes abarrotados
parecen inmensos gusanos,
vomitando humanos,
tragándose humanos,
cada vez que detienen
sus enormes vagones lerdos.

El ron no apaga los recuerdos
como si fueran bombillos
incandescentes,
calientes,
cegadores
e inhumanos.
El anís sí que enciende el motor
de mi idiotez.

¿Ves?
a veces quisiera ser actor
pornográfico,
para que alguien me pague por gozar
en lugar de trabajar
en esta esclavitud mal remunerada;
tan sólo a veces,
sólo a veces...

Alguien detenga el mundo
¡quiero bajarme!

Las vi

Las vi navegando hacia un vacío extemporáneo,
eran de clavel y de guirnalda,
eran de orquídea y de azucena,
eran de jazmín y de garmendia,
eran casi de violeta, eran casi de amapola.

Las vi. acercarse desde el ocaso
cuando el ocaso besaba a la aurora
en su boca de fauna y flora,
con un beso francés...

Las vi salir del lejano horizonte;
azules, tan azules, ¡ciertamente eran azules!
antes de oscurecerse vistiéndose de tinieblas,
eran casi neblinosas, pero azules.

Las vi partir hacia el ayer
en un viaje sin regreso ni retorno,
asustadas, inhibidas, disfrazadas de alegría
para que nadie las reconociera,
para que nadie las persiguiera
para que nadie las acosara...

Eran ellas las de antes, las de siempre,
evidenciadas por la luz polarizada
de un microscopio acartonado,
fotografiadas por una cámara digital de papel encerado.

No recuerdo quienes eran,
no recuerdo cuantas eran,
no recuerdo como eran
pero recuerdo que las vi,
etéreas y distantes...
hermosas y vibrantes...
palpitantes.

¡Sí!, ¡yo sé que las vi!