Mis Escritos

Mis escritos

son gratutitos

copia y pega

y ya está.

Los derechos de autor son demasiado caros

son la excusa del depredador

para hacer dinero fácil

a costa del escritor.

Por eso prefiero confiar

en que se reconocerá mi autoría.

Por eso, yo regalo mi trabajo

siempre que reconozcan mi autoría...

Copia y pega y es todo tuyo,

con mi nombre en el final.

Gracias

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sábado, 16 de octubre de 2010

Noche Oscura

Las balas atraviesan mis invisibilidades
con la facilidad de un pica-hielo hundido en gelatina
¿cómo es que me pueden ver los fusiles del destiempo?
Mi camuflaje inútil y obsoleto me delata y me revela
a los ojos desorbitados que me observan sin clemencia:
son tus ojos de lumbre y de quimera
que alzan vuelo sin mis alas
y se alejan a otros cielos
sin más cuerpo que el etéreo devenir de mis silencios
sin más alma que una noche invencible y tan oscura;
tan oscura como el cura y su sotana
tan oscura como un ninja sin un sólo shuriken
tan oscura como un rostro sin su rostro
tan oscura como mi última esperanza
sacrificada por la historia
a los dioses de una guerra ya perdida
en un campo de batalla sin un rezo y sin aliados
tan oscura que es bondad la guillotina
tan oscura...tan...osc...

Autopsia es este Amor

Autopsia es este amor que me naufraga hasta el abismo
sentado sobre un barco de irreales fantasías
y siento no son mías
las claras alegrías
de un cuento fabulista
que se hunde en un si mismo

Autopsia de reojo le hago a la agonía
tratando que el olvido no cuente mis aristas
ni sufra por mis cuitas
ni vaya a escabullirse
huyendo del dolor que tejen las orillas
del agua de tu cielo, de nubes de tus mares
de hartas lejanías curtidas de deidades
sembradas de cizaña, tendidas en los pozos
en que huyen mis reflejos siguiéndote los pasos

Autopsia dividida
me hace hoy la vida:
te siguen mis silencios
del todo desahuciados
y mueren mis deseos
de llanto acongojado;
cercados por las fuentes de besos que se han ido
detrás de los recuerdos de un tiempo ya dormido...

martes, 5 de octubre de 2010

Dolor

Dolor aglutinado angustiado inhibido afligido y contrito
dolor clausurado en las cuevas entre estalactitas y estalagmitas
y bóvedas que descienden lentamente sobre las cabezas calvas
Dolor forajido abollado silenciado por lágrimas ausentes
y nudos de sogas y sogas de llanto en gargantas obstruidas por palabras mudas.

Dolor de ballena y de aceite de ballena y de pescador y de cardumen
dolor de venado y de cazador y de presa y de lobo y de oveja y de rebaño
dolor de cuernos invisibles pero abrumadores
Dolor furibundo iracundo nervioso rabioso
dolor de sangre que tiñe con tinta rosácea
los gritos de venganza de las páginas de la historia

Dolor agónico silenciado abnegado ahogado defraudado
dolor de viudas y de huérfanos sin memoria ni mañana ni deseos ni esperanzas
dolor de hormiga cargando el mundo a cuestas sin apoyo y sin ayuda
Dolor vehemente, arraigado, atroz, cadavérico y maloliente
Etéreo aroma  sanguinolento de pesadillas en plena vigilia:
Despiertan nuevamente los hórridos monstruos las calaveras los sarcófagos
los ataúdes los féretros las tumbas  las lápidas de las tumbas y sus siniestros epitafios
y todo se conjuga en un dolor tan sereno y tan cruel y tan divertido y tan funesto
como es el dolor que camina sobre el filo de una hojilla,
sobre el borde de una espada
un dolor de espinas que se crecen y se crecen…
hasta mutar en asesinas dagas

jueves, 26 de agosto de 2010

No le temo a la impaciencia de sentirme derruido


No le tengo miedo al negror de la muerte
ni a la frialdad de una lápida marmórea
ni a la certeza de terminar siendo la cena
de gusanos, larvas y raíces.
No le temo a las soledades infinitas del ocaso
ni a las tinieblas ininterrumpidas
de las calles nocturnas
ni al aullido de los lobos
ni al maullar de los gatos
ni al silencio de las aves
despobladas de sus cielos
ni al murmullo de las fuentes
en ausencia de turistas.

No le temo a las quimeras
ni a los ensueños mendigantes
ni a las puertas oxidadas
ni a la furia del averno.
No le temo al porvenir
ni al pasado ni al presente
ni a ese tiempo persistente
que acaricia incertidumbres
enredado en aspavientos.

No le temo a los infiernos
de la guerra y del espanto
ni a la paz de los sepulcros
ni al recuerdo inverosímil
de personas taciturnas
ni a la ausencia de recuerdos
en memorias más que ajenas
ni a la amnesia ni al desastre
ni al mareo ni al desquite.
No le temo a las bandadas
de bandidos bandoleros
ni a la ignorancia ni a su violencia delincuente
ni a los cerros ni a los llanos
ni a la hondonada indiferente y agresiva
ni al embate destructivo de las hordas asesinas

Ya no le temo a la carestía
ni a la falta de rocío en los ramales
ni al exceso de rocío en la mejillas
ni a los vientos ni a las turbas
ni a los mares ni a sus olas
embistiendo las orillas con su furia de titanes.
No le temo ya a la vida
ni a sus modas ni a sus ansias
ni a sus dioses ni a sus vallas
ni al suplicio consumista
subyugante en las aceras.

Le temo sí; y mucho,
a la Nada
Le temo sí, aún más,
al desvanecer de la conciencia
sin registros de presencia…
a la propia inexistencia.

Voy Volcando


Voy volcando despertares sin preaviso ni protesta,
sin paciencia ni alegría, sin más paz que mi fealdad;
ya los sueños no son más que un ayer desvanecido;
ya no creo en avatares, ni en promesas ni en silencios
sólo creo en lo que veo
y lo que veo no es real...


Voy cayendo en picada sin saber de dónde vengo,
sin saber si lo que soy es tan sólo un sueño extraño,
o es apenas el botín de un pirata del pasado,
o es que acaso el bucanero es aliento del futuro
un futuro que se ahoga al volcarse hacia el presente,
un futuro apaciguado
lacerado y oprimido,
un futuro silencioso, casi mudo, derruido
en contraste tan confuso que semeja al caos fractal.


Voy volcando pesadillas para goce de este mundo
donde todo lo premiado es premiado por maldad,
y los héroes son caudillos que desmiembran o verdugos
que ejecutan sus sentencias sin cuartel y sin piedad.


Voy besando mis recuerdos sin saber si es que son míos
o prestados o comprados o tomados al azar.
Voy bebiendo de la vida lo poquito que me otorga
y sediento voy llorando lo que nunca quise dar.


Y no queda más remedio que seguir la misma senda
y cargando con el cuerpo que me sirve de prisión
ir pagando los pecados que son míos y no son.