Mis Escritos

Mis escritos

son gratutitos

copia y pega

y ya está.

Los derechos de autor son demasiado caros

son la excusa del depredador

para hacer dinero fácil

a costa del escritor.

Por eso prefiero confiar

en que se reconocerá mi autoría.

Por eso, yo regalo mi trabajo

siempre que reconozcan mi autoría...

Copia y pega y es todo tuyo,

con mi nombre en el final.

Gracias

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martes, 8 de enero de 2008

Yo, el ambiguo.

Yo, el solitario sin fronteras,
discípulo de Esopo
y Tío Tigre y Tío Conejo,
cordero al matadero de infancias agresivas
talladas por el bisturí quirúrgico,
perpetuadas en memorias consistentes.

Yo, el nunca huérfano,
el jamás hambreado,
el indisciplinado, desobediente, malhumorado,
el solitario,
el renegado,
ovejo negro teñido de negro por críticas y culpas y resentimientos.
Yo el avezado, odioso, odiado, malquerido, receloso, rencoroso, reprobado,
mutilado y desprendido por amniocéntesis,
fetalmente elucubrado:
soy yo mismo;
soy mi sombra de purgatorio vagando en el desierto,
enfrentada a paladines injustos,
amordazada por pilares de verdades absolutas,
desandando los relojes de la historia personal que me condena,
agrietando el oleaje de las ramas verdiazules
que cantaran las añejas canciones de ciudad.

Yo, el gris
de polvo,
con plomo circulando por mis venas clandestinas
y vigor de aceituna y margarina
y tormento de frutales dominados por la noche,
inspirados por el miedo al relámpago y al trueno.

Yo, el silente,
el paciente que todo lo tolera;
en danza macabra hacia el hechizo masoquista
bajo mangos poderosos de risueño amarillismo.

Yo, el intransigente,
enredado impíamente en hogueras peligrosas,
en el baile de fogatas nocturnas y brumosas
de marcada brujería intemporal.

Yo, el mágico,
el sublime, el milagroso, el santo, el ángel caído a los infiernos de esta tierra
azufrada y pestilente;
en medio de tanta gente
que; como yo,
suspira ante el futuro
clavada a las cruces del pasado.

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